La práctica de Yoga infantil en casa

Practicar yoga en casa es una actividad familiar divertida, que podemos encajar a cualquier hora según las necesidades de nuestros peques y  la disponibilidad de todos.

Con la ayuda de los siguientes consejos, basados en mi experiencia como yoguini y profesora de Yoga, se os hará muy sencilla y provechosa.

En este post, primero de dos, hablaremos de los tips básicos para poder practicar yoga en casa con nuestros hijos.

Como padres queremos lo mejor para nuestros hijos y sabemos que darles herramientas de autocontról y relajación es fundamental.

El yoga en casa será una gran experiencia si los dejamos vivir y disfrutar con cada postura, jugando con los niños nos ejercitamos nosotros también.

Cuando los niños están estirándose como un perro, quietos como un roble, balanceandóse como un flamenco o respirando profundo como un búho, están haciendo la conexión del macro cosmos de la madre naturaleza con el micro cosmos de su propio cuerpo. Es por ello que nuestra labor debe ser la de facilitarles hacer ese descubrimiento por ellos mismos sin imponer nada y dejar que el yoga fluya.

El juego es parte fundamental del aprendizaje y por eso debemos dejarnos llevar y jugar con el yoga. Ladrar en la postura del perro que mira al suelo, sisear con la cobra o maullar mientras hacen el gato, les permite entrar en el animal evocado por la postura y vivenciar la sensación de serlo, jugando a ser ese animal, la práctica es divertida y provechosa.

Lo más difícil es mantener su atención. Para ello vamos a dejarlos participar y aprovecharemos sus ganas de moverse e imaginar. Nos emocionaremos cuando seamos guerreros valerosos y fuertes haciendo la postura del Guerrero y nos convertiremos juntos en un pequeño ratón mientras respiramos en la postura del embrión pasivo.

En el yoga con niños todo está permitido: cantar y recitar a deshoras (porque las deshoras no existen), saltar, jugar, pintar, repetir las posturas que mas nos guste, inventar historias y todo lo que tu imaginación y la de tus hijos alcance.

En el siguiente post nos enfocaremos más a analizar con detalle las posturas que podemos hacer en casa, mientras tanto practiquemos yoga!

Namaste

Compartiendo el Yoga con nuestros niños

Yoga para niños

Nuestros niños hoy en día viven en un mundo apresurado, lleno de actividades extraescolares, competencia, exigencias y sobre estimulados. Todo lo hacemos por ellos, para darles una mejor educación y asegurarles ventajas en este mundo difícil al que se incorporarán en la vida adulta; rara vez pensamos en el estrés que pueden acumular, pero es una realidad que los niños sufren estrés y el yoga es una herramienta ideal para contrarrestarlo.

El yoga es una práctica que produce salud y bienestar tanto en el cuerpo como en la mente, a través de ejercicios físicos, respiración, relajación y meditación.

La práctica del yoga se ha ido abriendo camino en occidente y han llegado hasta nosotros escuelas como Vinyasa o Bikram, que rompen con su imagen de ser una actividad siempre relajada o especifica para algunos grupos. Estas prácticas se han ido imponiendo en gimnasios y centros de yoga como actividades de entrenamiento muscular, ayudándonos a estar en forma y tonificar, ademas de conectar con nuestra mente, pero hasta hace unos años se enfocaba solo a adultos

En la India, cuna del yoga, es también una parte integral del desarrollo y crecimiento de los niños.

En occidente y en particular en España ya contamos con una generación que ha vivido el yoga y sus beneficios, decididos ahora a inculcarlo a los niños. Vamos comenzando a realizar esta practica en familia o como proyectos piloto en algunos colegios.

El yoga para niños es una práctica cada vez más extendida y de la que cada vez encontramos más beneficios.

Si observamos un poco a nuestros hijos veremos que los niños son yoguis naturales, solo que no lo saben;  juegan con su cuerpo, experimentan con posturas todo el tiempo: el bebé que pasa mucho tiempo con las piernitas para arriba haciendo «la vela» y «el bebe feliz» que por algo se llamará así; la nena de dos años que se pone en la postura del «perro que mira al suelo» para ver el mundo al revés y experimentar la voltereta; el niño de 4 años que intenta hacer el pino contra la pared…

Las asanas, o posturas, fueron creadas inspirándose en la naturaleza, para los niños, estas les permiten introducirse en otro ser e imaginar que poseen sus cualidades y aplicarlas a si mismos. Haciendo la postura del león por ejemplo, son capaces de entender su propio poder, así como la sabiduría de cuando retirarse y ser pasivos.

Es increíble la elasticidad que tienen y como pueden hacer la pinza o chuparse el dedo gordo del pie. Si les canalizamos hacia el Yoga les podemos enseñar a escuchar y sentir su propio cuerpo, concentrarse, relajarse, flexibilizar, fortalecer y jugar con el cuerpo.
En definitiva, los ayudamos a tener una infancia feliz, crecer y vivir tranquilos, siendo espontáneos y creativos, con ellos mismos, con los demás y con el entorno.

La práctica de yoga con niños nos exige mucha paciencia y adaptabilidad a los profesores, puesto que es muy distinto a como practicamos los adultos. La práctica de Yoga infantil está adaptada a los más pequeños, para hacerla divertida e interesante. Los profes de yoga para niños utilizamos canciones, cuentos y aventuras para iniciar a los más pequeños en las posturas. Somos «cuentacuentos yogui», y así los niños van experimentando con su propio cuerpo las posturas de Yoga casi sin darse cuenta, solo divirtiéndose, y recibiendo los beneficios de esta práctica.

En mis clases comenzamos siempre con un saludo al sol adaptado a niños con una canción que les encanta y es nuestra manera de «tomar energías» para la aventura del día. Seguimos haciendo estiramientos de espalda y torsiones, cada día tenemos aventuras, usando diversas posturas y respiraciones profundas. Mis historias son de piratas, sirenas y personajes de la imaginación infantil. El yoga acompaña al cuento y el cuento acompaña al yoga. El último ejercicio es una relajación dirigida en la que recapitulamos la aventura y lo aprendido.

Para fijar e integrar sus memorias los niños plasman en un dibujo lo que han aprendido ese día y  van interiorizando el mindfulness como algo cotidiano.

Al final de la clase conocen un montón de posturas, han practicado su respiración, están más relajados y lo más importante: se han divertido mucho.

Mis cuentos tienen siempre una lección de educación emocional. Los niños aprenden a reconocer sus emociones, canalizar los enfados, utilizar la respiración como una herramienta de relajación y autocontrol, ayudándolos a vivir en el aquí y ahora.

Está en nuestras manos evitar que nuestro hijos se conviertan en adultos estresados, desde niños les podemos dar las herramientas de midfulness para tener una vida más relajada y feliz.

¿Qué estamos esperando para dar este regalo a nuestros hijos?